Cuando jugué por primera vez con una Lego, nunca imaginé que ese juego me iba a acompañar durante tantos años.
Pasa el tiempo y lejos de querer sacármelo de encima, trato de estar siempre actualizado y busco las novedades con la esperanza de poder comprar más cajas con desafíos más importantes.
Lo bueno de Lego es que sus posibildades de armado son infinitas.
Hay que sentarse con la caja de piezas en frente y dejar volar la imaginación.
Mi sueño es ser ingeniero de Lego. Como mi tío que es Inglés y cuando era chico y empezó a jugar con los Lego dijo que iba a ser ingeniero y ahora ya lo es y trabaja en la Formula 1 como ingeniero aerodinámico.
Mientras que espero ese momento, sigo en mi casa con el "juguete" que más me gusta.
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